martes, 8 de diciembre de 2015

Which Way Home

El gobierno de los Estados Unidos gasta mucho dinero y esfuerzo en guardar su frontera con México. En 2014, U.S. Immigration and Customs Enforcement tuvo un presupuesto anual de $5,34 billón. Sin embargo, el dinero que se usa para deportar a los inmigrantes ilegales es mal gastado porque, como hemos visto en el caso de Kevin, muchos deportados tratan de cruzar la frontera otra vez. Esta actitud perseverante del inmigrante es interesante porque, especialmente para los de menor edad, su visión de los Estados Unidos no queda con la realidad.

El deseo de Kevin de regresar a los Estados Unidos aún después de estar encerrado en un centro de detención demuestra la desesperación de los inmigrantes mexicanos. A pesar del peligro y las dificultades de llegar a los EE.UU. y la decepción que un mexicano debe sentir al darse cuenta de que los Estados Unidos no son un paraíso de bienvenida, cruzar la frontera ya vale la pena para ellos. Yo atribuyo esta determinación al hecho de que, para muchos extranjeros, los Estados Unidos representan la oportunidad. Para Kevin y los otros chicos de este documental, quedar en México significa aceptar la vida como es; para ellos, sufrir en la pobreza no es un destino aceptable.

Kevin, como todos los niños que viajan al norte, ha decidido buscar la oportunidad por la única ruta que sabe. Su perseverancia encarna una característica clave del espíritu americano; se niega a renunciar el deseo de mejorar la vida. La determinación de estos chicos ofrece una suerte de solución al problema de la inmigración ilegal - si ellos tenían oportunidades realizables en su propio país, no sería tan necesario arriesgar la vida en viajar a los Estados Unidos. Creo que el gobierno americano debe trabajar con el gobierno mexicano para crear centros de educación y oportunidad laboral en México; de este manera, los EE.UU. podría empoderar a los jóvenes mexicanos en vez de re-enviarlos a sus situaciones tristes.

1 comentario:

  1. Es muy acertada tu observación y estoy de acuerdo con tu recomendación. Inclusive, la directora de La misma luna ha dicho en entrevistas que su crítica mayor va hacia el gobierno mexicano que no hace lo suficiente para sus ciudadanos que en algunos caso están tan desesperados que arriesgan la vida cruzando la frontera y luego viven años separados de sus familias, porque no pueden ganarse un sueldo decente en México. Ella dice esto explícitamente en la entrevista publicada en La Jornada en México:
    “La película no critica explícitamente las políticas migratorias del gobierno estadunidense, como la construcción del muro fronterizo, a la cual me sumo. Más bien trata de llamar la atención sobre la idea de que el problema está en el gobierno de México, que tiene la responsabilidad de ver por sus ciudadanos; preguntarnos qué está haciendo mal, para que millones de trabajadores mexicanos emigren a Estados Unidos en condiciones adversas. Es una muestra de inequidad, injusticia, desesperanza… nadie deja lo más preciado de su vida, como son los hijos, y México les niega esa esperanza a todos esos millones de mexicanos migrantes.

    “Qué estamos haciendo mal en nuestro país que tiene al millonario número uno del mundo y otros tantos en el top 100; además México es el segundo país en comprar autos de superlujo, de esos que valen más 500 mil dólares, en la ciudad de México hay tres tiendas de diamantes Tiffannys cuando en Nueva York hay una… para mí eso es indignante. Hay que comenzar a responsabilizarnos de lo que estamos haciendo como gobierno y sociedad”.

    ResponderEliminar